Desierto de la tatacoa nos dolian los pies

Actualizado: may 4


Ese día, 18 de abril de 2018 nos adentramos en medio del calor entre las diferentes formas del desierto. Con los pies descalzos decidimos sentir lo que era estar allí.


Una pareja de bailarines maquillados y con vestuario y todo en medio de un calor y un suelo árido, quebradizo no había manera de entrar un tacón allí porque de seguro puede que saliéramos con zapatos pero no completos. Ese día veníamos de un paseo en familia en Flandes - Cundinamarca. Estábamos en compañía de nuestra hija Bella, mi cuñado y los papas de David. Ya ellos estaban preparados para lo que sería un estudio fotográfico de Tango en el desierto aprovechamos también para llevar el telescopio que el tío Mauricio le había dado a Isabella el diciembre pasado con la ilusión de ver las estrellas en la noche, o sea que además de trajes íbamos bien cargados.


Esa noche no fue "Esta noche de luna" ni esta noche de estrellas pero en la tarde logramos sacar la mayor cantidad posible de fotos incluso Bella además de tomarse algunas fotos con su papá también nos fotografió. Tarta- mi suegra ya cansada alzo la mano mientras caía la tarde y se lograban lo que luego serían las mejores tomas a contraluz de esta serie de fotografías en el Desierto de la Tatacoa como paisaje .


Al ver que ya no sería la noche de estrellas que estábamos esperando no sólo nosotros sino cientos de personas que estaban acampanado expresamente para mirar el firmamento y observar algunas constelaciones en el reconocido Observatorio Astronómico de la Tatacoa. Nos dirigimos entonces a conocer el hotel Bioluxury, Un hotel de lujo ubicado en pleno desierto a sus adentros. La verdad es que el riesgo es algo que nos emociona. Ya estábamos bien adentro y nada que llegábamos no se veía absolutamente nada, no podíamos ver muy bien la carretera pero sabíamos que estábamos cerca y había una luz a lo lejos que nos lo confirmaba. Al fin llegamos $500.000 aproximadamente por persona. Una entrada sencillamente majestuosa. Nuestra intensión era conocerlo pero sólo se podía entrar con reserva. Nos estacionamos un rato dimos la vuelta y regresamos con los deseos y compromiso de regresar a aquel lugar para el cual no íbamos preparados ese día pero que de seguro volveremos a pisar.


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